Carlos Sainz: «En el Dakar hay que ir con cabeza y resetear cada día»

Mini de Carlos Sainz para el Dakar 2020 (Foto: Mini)

Carlos Sainz está a punto de viajar a Arabia Saudí para disputar una nueva edición del Dakar y asegura que está preparado para hacerse con la victoria.

El piloto español lleva disputando el Dakar desde el 2006, salvo dos ediciones en las que no ha participado. La primera fue por las amenazas de Al Qaeda que propiciaron la salida del Dakar de África y, la segunda, por no tener un coche competitivo para luchar por la victoria. Además, apunta que ganar el Dakar en 2018 le hizo mucha ilusión, por lo que afirma que con 57 años sigue teniendo la misma pasión por competir que cuando empezó.

«Todos los años han podido ser el último… Y aquí estoy otra vez. No engaño a nadie. De la noche a la mañana tomé la decisión de dejar el Mundial de rallys. Tenía un equipo ganador, un contrato para el año siguiente, toda la logística preparada… Y llegué un día a casa y dije que ya no iba a correr más. Mi último Dakar llegará. Soy el más veterano y no creo que falte mucho. ¿Puede ser este año? Pues sí, pero no lo puedo asegurar porque ni yo mismo lo sé», ha expresado en declaraciones al diario ABC.

Sainz afirma que su participación en los próximos Dakar dependerá que si es capaz de luchar por la victoria o no. Sin embargo, uno de los condicionantes será si acaba una especial y otro piloto, con el mismo coche que él y sin incidentes, le saca demasiado tiempo. «Seguir así no sería una opción porque no va con mi naturaleza. También digo que no me hubiera gustado dejarlo con una edición como la del año pasado», ha indicado sobre el año pasado, cuando sufrió una avería en la suspensión que le dejó sin opciones de ganar el Dakar en la tercera etapa.

Con respecto a la celebración de la prueba en un país como Arabia Saudí, cree que es un lugar desconocido para todos y que abre la puerta para que sucedan más cosas, por lo que siempre supone una incertidumbre mayor y hace que la navegación sea más difícil. Uno de los aspectos que más le preocupa es que habrá tres etapas de más de 500 kilómetros, algo poco habitual en Sudamérica. «Cuanto más larga sea la especial, más posibilidades hay de cometer errores. El cansancio puede jugar malas pasadas«, ha añadido.

Sainz reconoce que la competencia es muy dura y que en los últimos años el ritmo ha sido muy alto. «En el Dakar hay que ir con cabeza y resetear cada día, porque es impredecible. Cada jornada es diferente a la anterior y no puedes ir con otra mentalidad que no sea esa. Si un día te dejas diez minutos no puedes volverte loco pensando en cómo recuperarlos. No funciona así», ha comentado.

En esta edición, Mini solo lleva el coche del piloto español y el de Peterhansel, lo que cree que es una ventaja en algunos aspectos porque el equipo se puede centrar más. No obstante, en la parte negativa destaca que en un equipo con tres o cuatro coches siempre hay uno que se descarta en las primeras etapas y que se convierte en una asistencia para los demás.

Con respecto a las normas del país y más allá de lo puramente deportivo, Sainz afirma que si ellos pueden ayudar a que un país con esa situación «relaje sus costumbres con respecto a la mujer y que vaya acabando con según qué prohibiciones, bienvenido sea».

«Si vas a un país con un tipo de costumbres tienes que adaptarte y respetarlas. A mí, personalmente, lo que más me puede influir es lo del jamón, porque al acabar cada etapa era una alegría tomar un poquito al vacío, del que llevábamos en la maleta. Será difícil de sustituir. De lo demás, yo tampoco soy muy efusivo a la hora de celebrar, pero por darme un abrazo con Lucas tampoco creo que me pase nada».

Lucas Cruz será su copiloto, en quien deposita toda su confianza puesto que será su octavo Dakar juntos. «He corrido con otros copilotos y no he ganado; he corrido con Lucas y he ganado. Es una excelente persona, un buen amigo. Destacaría su tranquilidad. En un coche se producen situaciones muy tensas, de mucho riesgo. Él me conoce bien y sabe cómo sujetarme», ha añadido.

Sainz también tiene claro cuáles son sus rivales y sobre Fernando Alonso, una de las grandes novedades de este Dakar, afirma que las primeras veces son siempre complicadas. «

«Fernando ha demostrado que se ha preparado la carrera, haciendo muchos kilómetros. Yo le deseo que lo haga bien, que acabe la carrera, que tenga la mejor experiencia posible y que le sirva para el futuro, si es que decide volver. Viene a una especialidad que está muy lejos de la Fórmula 1 y lo va a tener difícil. Pero es una esponja, pregunta mucho y, como he dicho, en el Dakar puede ocurrir de todo».

Para terminar ha hablado sobre su relación con su hijo, Carlos Sainz, y si tuviera que elegir entre ganar un nuevo Dakar o que su hijo gane un GP de Fórmula 1, lo tiene claro: «Yo he ganado el Dakar dos veces, así que sería muy egoísta por mi parte no cambiar otro triunfo mío por uno de mi hijo en la Fórmula 1″.

Aún así, asegura que no haría falta cambiar nada, porque la primera victoria de su hijo en Fórmula 1 «tarde o temprano llegará», porque está convencido de su talento y de sus cualidades.

«Él dice que yo soy muy pesado, pero la verdad es que él lo es bastante más. Hablamos cada día después de la etapa. Se preocupa mucho, me da consejos como si hubiera hecho ochenta dakares, me regaña por arriesgar, se enfada cuando no entiende algo… Se podría escribir un libro con nuestra relación. La verdad es que tiene mucho sentido común y escucho lo que dice», ha expresado para terminar.

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