Renault puede desaparecer, según el ministro de Economía francés

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Monoplaza de Renault (Fuente | Renault Sport F1)

La crisis económica desencadenada por la expansión del coronavirus ha afectado a todas las empresas. Una de ellas es Renault, gigante francés de fabricación de automóviles. Bruno Le Maire, ministro de Economía del país, ha advertido que la marca puede llegar a desaparecer debido a esta complicada situación económica.

Renault se ha puesto en contacto con el gobierno francés para pedir un préstamo que les permita hacer frente a la crisis. Cabe recordar que las ventas de coches a nivel global se han desplomado. Los ciudadanos han estado confinados en el país galo y en otros territorios como España e Italia, por lo que no han acudido a concesionarios.

Renault puede desaparecer, los grandes constructores industriales pueden desaparecer. El grupo ha pedido un préstamo garantizado por el Estado de 5.000 millones de euros. Todavía no he firmado ese préstamo», ha afirmado Le Maire en declaraciones a Le Figaro.

El ministro ha dejado claro que el ejecutivo aún no ha decidido si la ayuda les será concedida o no. El gobierno tiene varias condiciones que la marca debería cumplir para hacerle llegar el dinero.

«Continuamos nuestras discusiones en el marco del plan de apoyo a la industria automovilística. Le pedimos a los constructores asumir compromisos en tres direcciones: el vehículo eléctrico, el respeto de sus subcontratas y la localización en Francia de sus actividades tecnológicamente más avanzadas”, ha explicado para finalizar.

Lo cierto es que la complicada etapa que atraviesa Renault como empresa pone en peligro a la escudería que tienen en Fórmula 1. Además, el equipo se enfrentará en 2021 a la marcha de Daniel Ricciardo y a su vez a la búsqueda de un piloto que le reemplace. El futuro de los galos en la categoría reina dependerá en gran medida de si el gigante automovilístico puede o no sobreponerse a la crisis.

No solo Renault atraviesa una situación complicada, sino también McLaren. En este caso, el gobierno británico les denegó un préstamo de 170 millones de euros y ahora se plantean hipotecar monoplazas históricos y su sede para conseguir 300 millones.