Alexander Rossi: «En IndyCar, la política todavía existe, pero en menor medida»

Alexander Rossi ganando en IndyCar | Fuente: @presstelegram

Hacer parte de la parrilla de Fórmula 1, es el sueño de la mayoría de pilotos, que toman el camino de los monoplazas, pero pocos, son los que logran cumplir este objetivo.

Alexander Rossi, fue uno de estos chicos que buscaban tener una carrera dentro del Campeonato de Automovilismo más importante, y como a muchos, llegó a correr algunas carreras, pero nunca logró asentarse.

Para su suerte, el hecho de no lograr éxito en Europa, lo llevó a probar la gloria máxima al ganar la carrera más importante de América, aunque al inicio no fue fácil la «operación retorno».

«Al volver, la gente me vio casi como un traidor, por así decirlo, eran como, ‘Oh, ¿por qué querías ir a correr en Fórmula 1 en primer lugar? «IndyCar y las carreras americanas son lo mejor».

Decisión difícil de entender por los aficionados de América del Norte, debido al poco éxito de sus pilotos en los últimos años, dentro de la Fórmula 1.

Pero el caso de Rossi fue diferente, al principio, con sólo 17 años participó en varias categorías teloneras, Serie Mundial de Renault, GP3 y GP2, ahora F2, donde enfrentó a pilotos que hoy hacen parte de la parrilla de la máxima categoría, Pierre Gasly y Daniel Ricciardo.

Alexander, terminó en segundo lugar en el campeonato de GP2 en 2015, detrás de Stofell Vandoorne, en su paso por esta categoría, se llevó cuatro victorias y 11 podios. Para los equipos de Fórmula 1 de la élite no fueron suficientes, sólo pudo correr cinco carreras para el colista Manor.

Volver a los Estados Unidos, fue la mejor opción para Rossi, decisión por la cual no se arrepiente: «Me siento muy agradecido de que surgió la oportunidad cuando lo hizo en 2016, cuando el acuerdo de Manor fracasó», recuerda Rossi sobre su traslado a IndyCar. “Es un ejemplo perfecto de cuando una puerta se cierra, otra se abre. Me siento muy feliz de estar aquí «.

Y es que la política en la Fórmula 1 tiene mucho que ver con la falta de oportunidades para pilotos con talento.

«Cuando empecé en los karts, me enamoré de las carreras», explica. «Siento que, en algunos aspectos, el verdadero deporte del motor se queda atrás en Europa, porque, como todos sabemos, es un juego muy político. Mientras que en IndyCar, la política todavía existe, pero en menor medida».