La Fórmula Uno no siempre es bonita

Hartley con su equipo en Abu Dabi | Fuente: Getty Images Europe

Brendon Hartley, a través de un blog escrito por él mismo, ha hecho un repaso de lo que fue su 2018, además asegura que para este año tiene grandes proyectos preparados.

Sus éxitos en el Campeonato de Resistencia con Porsche son más que merecidos, dos veces ganador del WEC, una vez ganador de Le Mans, pero la Fórmula Uno no siempre le ha tratado como se merece. Tas una segunda oportunidad en Toro Rosso no ha conseguido firmar su continuidad para 2019.

En este blog, Hartley más que nada quiere explicar como fue el año donde se pudo subir a un Fórmula Uno, un sueño que tenía desde que era niño y que se imaginaba con los colores de Ferrari corriendo por Monte Carlo.

El neozelandés comienza diciendo que “podría haber hecho un mejor trabajo y hubo algunas oportunidades perdidas”, sobre todo a principio de temporada, cuando el Toro Rosso era capaz de luchar por puntos.

De hecho, destaca la oportunidad de Baréin, donde su compañero Pierre Gasly fue cuarto: “Salí de Baréin sabiendo que había perdido una oportunidad de sumar mis primeros puntos en F1. Y sabiendo que no podía permitirme perder muchos de esos. Sabía que tenía que ser mejor”.

Hartley rodando en Yas Marina, su último fin de semana en F1 | Fuente: Getty Images

Llega el momento de expresar el momento más duro, él creía que todo eran rumores cuando en el GP de Mónaco se decía que Toro Rosso le estaba buscando un sustituto, pero pronto se dio cuenta de que había personal que no le quería allí, aunque asegura que siempre tuvo a sus mecánicos de su lado.

La presión durante ese fin de semana la explica así: “Esa noche volví a nuestro apartamento mirando las paredes del circuito de Montecarlo, sabiendo que, si las golpeaba, si hacía contacto con esas paredes, mi carrera de F1 podría terminar en unos pocos días. Sabía que cada sesión de práctica tenía más peso para mí. Cada tiempo de vuelta, cada resultado iba a estar bajo escrutinio y podría ser usado en mi contra para aprovechar mi asiento. Ese es un tipo de presión que no había experimentado antes”.

A pesar de los golpes, Hartley agradece a sus fans, al equipo, a su familia y amigos el apoyo que ha recibido y sobre todo lo que aprendió cada día en F1: “Aprendí lecciones desde el inicio de la temporada. Sentí que lo mostré más hacia el final de la temporada, cuando manejé con confianza creciente y todas las piezas del rompecabezas se juntaron más a menudo. Me estaba desempeñando consistentemente, o por encima, del nivel de mi compañero de equipo”.

En sus palabras se puede notar tristeza, Hartley llegó a Abu Dabi y quedó decimosegundo por delante de Gasly, una hora más tarde, tras una reunión que tuvo con Toro Rosso, finalizó su sueño, ya no era piloto de Fórmula Uno. Aunque el neozelandés ya sospechaba lo que podía pasar.

Momentos después de todo esto pasó lo siguiente: “Volví a mi habitación, abracé a Sarah (su mujer), hubo algunas lágrimas, pero también mirando hacia el futuro y los próximos pasos. Mi amigo Mark Webber entró en la habitación unos minutos después, siempre escucharía atentamente cualquier consejo que pudiera ofrecer. Mi entrenador Rich y mi amigo Joe también estaban allí conmigo. Fue agradable tener a algunos de los miembros más cercanos de mi equipo conmigo en ese momento”, expresa Hartley.

Tras todo esto llegó el momento más duro, asegura que marchó al garaje para despedirse de sus mecánicos, luego en el paddock de aficionados o gente conocida durante el camino. Hartley nos muestra que estar en la Fórmula 1 no siempre es bonito, que muchos te quieren fuera antes de demostrar lo que vales.

Acerca de Jaime Chico 4489 Articles
Director de MotorTimeES. Esta nueva aventura nació desde la ilusión y fuerza de unos pocos.

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